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Las Vegas

En el estado de Nevada, muy cerca de la presa Hoover -una de las más grandes del mundo-, y rodeada por parques naturales como el del Valle de la Muerte o el Gran Cañón (a 400 kilómetros de distancia), Las Vegas es un verdadero oasis para quien busca diversión, espectáculos, desenfreno y, por supuesto, probar suerte en el universo de las apuestas. Célebre desde hace décadas por la laxitud de sus leyes -permisividad tanto más notable puesto que colinda con estados estrictos y severos como California-, Las Vegas se ha ganado a pulso el mote de Sin city: la ciudad del pecado, condición que muchas películas de Hollywood han contribuido a perpetuar.

Descubierta en 1829 por el comerciante mexicano Antonio Armijo, luego poblada por misioneros españoles y mormones, y desde entonces bautizada en el colmo del eufemismo o de la confusión como Las Vegas (una “vega” es una tierra bien regada y fértil), esta área inhóspita del desierto se benefició principalmente de dos factores para su crecimiento: la construcción del ferrocarril que lleva hacia el oeste, y la edificación de la presa Hoover, concebida para abastecer de agua y electricidad al estado de California. Ya desde la inauguración del primer hotel, en 1905, los juegos de azar y la bebida estaban permitidas, y no pasó mucho tiempo para que a lo largo de la calle Fremont -hoy el corazón del centro histórico- se encendieran las primeras luminarias que invitaban a jugar a la ruleta y el black jack.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, Las Vegas se había convertido en el imperio de las máquinas tragamonedas, de los matrimonios fáciles y los bailes exóticos. El neón llegó a sus calles en 1934 para redefinir por completo el paisaje y, atraídos como insectos a la luz, la ciudad se pobló de gángsters y empresarios que vieron la oportunidad de hacer fortuna e inversiones hasta convertirla en lo que hoy es: una ciudad de 1.5 millones de habitantes, visitada diariamente por más de 100 mil personas, que para propios y extraños es la meca del entretenimiento y las correrías nocturnas.