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Acapulco

Acapulco comienza donde el Océano Pacífico encuentra su momento de quietud. Y es uno de los destinos de playa en el mundo que, por su versatilidad, nunca pasa de moda. Refugio perfecto para el romance, sitio preferido de la gente VIP, elección inmejorable para las decisiones importantes en reuniones de negocios, destino ideal para zambullirse en el desenfreno de sus clubes nocturnos y bares, o simplemente un oasis para descansar del estrés de la ciudad, hacer deporte y mejorar la salud. Para encontrarse con las palmeras que ceden al sol, con las aves que beben de las caídas de agua y tenderse en las arenas doradas, mientras disfruta de exquisitas bebidas de frutos tropicales y de las mejores opciones culinarias, ante el esplendor de la que es considerada la bahía más hermosa del mundo.

Su nombre, de origen náhuatl, nos remonta a la leyenda de Ácatl (carrizo), quien escuchó una voz que le indicaba ir en busca de Quíhuitl (lluvia). Al conocerse quedaron prendados. Sin embargo, su unión fue imposible debido a la oposición del padre de la joven. Sumido en una enorme depresión, Ácatl regresó a la bahía de Acapulco, donde su cuerpo se deshizo al mezclarse con la tierra. Quíhuitl se transformó en una inmensa nube que, al reencontrar a Ácatl, comenzó a llorar, regando la tierra donde se encontraba. Ahí crecieron gruesas cañas y de esa manera quedaron unidos para siempre. Acapulco, entonces, es el lugar de los carrizos.

En la época prehispánica era un pequeño pueblo de pescadores. Una vez instalados los conquistadores, en el siglo XVI, se convirtió en un sitio estratégico para explorar las nuevas rutas marítimas y desarrollar el comercio con China y Filipinas. La llegada de los galeones atraía a mercaderes, cantantes, actores, cirqueros, tahúres y mujeres que daban ambiente festivo a la ciudad. Esto dio origen a la Feria de Acapulco, entre los meses de enero y febrero, considerada por el viajero barón de Humboldt como la más importante del mundo.

En 1945 se construyó la carretera que conectaba la ciudad con la Ciudad de México y en 1964 comenzaron a operar los vuelos internacionales directos, de modo que Acapulco comenzó a ser elegida por estrellas de Hollywood y del jet set internacional.

En 1995, se emprendió un proyecto de embellecimiento para recobrar aquellos días de gloria. Actualmente, se puede apreciar una nueva imagen -más limpia- de la bahía, las playas, las calles y el paisaje en general. Se creó también una policía turística que habla inglés, vestida de playera y bermudas, y se desarrolló, con una excelente planeación, el área Diamante en la playa Revolcadero.

Actualmente no sólo mantiene sus clásicas atracciones, como el espectáculo de clavadistas en La Quebrada, la famosa puesta de sol en Pie de La Cuesta, los paseos y la fiesta nocturna en yate, los deportes acuáticos -varios de ellos inventados aquí mismo- la “mexican party”, el buceo, la pesca deportiva? Acapulco, al renovarse constantemente, siempre tiene reservada una nueva sorpresa.